
En la antigüedad, las religiones estaban basadas en diversos dioses, a diferencia de hoy dia. Más concretamente en la mitología griega por ejemplo, existía casi un tipo de dios para casi cada cosa (por decirlo de algún modo, aunque no se corresponda con la realidad). Nosotros vamos a adorar nuestra propia religión, la de cada dia, la que nos quita tanto tiempo y de la que disfrutamos tanto siendo devotos. Nuestra religión son los videojuegos, y nuestros dioses son los dioses del píxel y el polígono.
Hoy voy a comentar la existencia de un dios del píxel ya olvidado, para una consola ya extinta. Los tiempos corren deprisa y cada vez son menos los que veneran esos juegos que tanto tiempo nos han robado en nuestra corta existencia, y que además agradecemos por ello. Ese juego es el Super Soccer , para el “cerebro de la bestia” , Super Nintendo. Tal y como rezaba el anuncio, esa bestia creó un tigre, un juego devora dedos.
Este juego no se caracteriza por su nivel de simulación, sus gráficos rompedores (que en su época llegaron a ser llamativos) a pesar de usar el MODO 7 del que hacía gala esta consola por su uso fluido, o sus licencias, que por cierto lo único que molaba era el equipo Nintendo que lo podías sacar con un truco y sólo lo podía usar el jugador nº2 y en el modo 1 vs 2. Este juego rompía moldes por una jugabilidad inigualable, por su fluidez y su maravilloso control del cuál hace gala incluso a día de hoy y del que algunos juegos actuales con sus gráficos 3-D y su sonido 5.1 no pueden presumir ni siquiera de lograr enganchar al jugador ni una décima parte del juego que nos ocupa en este momento.
En los primeros compases de juego tanto Guribi como un servidor nos intentábamos adaptar a ese mando ortopédico del cuál y gracias a él han evolucionado todos los mandos posteriores para todas las consolas, y esto es un dato objetivo, contrastado y verdadero sin lugar a discusión. Tras adaptarnos a los controles echamos un partido de prueba, y lo que descubrimos no fue inesperado: tras acabar el partido nos echamos otro, y luego otro, y así hasta dos horas después sin parar, pero sólo fue el primer juego que insertamos en la ranura. Lo que me lleva a cuestionarme seriamente una pregunta inocente que me ronda por la cabeza hace ya algún tiempo: ¿Cuándo van dejar de hacer mamoneadas de Hanna Montana, juegos de memoria, o Imagina ser Bricomaníaco, y vuelven a las raíces de la industria, y nos devuelven las ilusiones a todos aquellos que hemos hecho a esta industria grande, apoyándola cuando no era nadie y cuando más hundida estaba?
Hoy voy a comentar la existencia de un dios del píxel ya olvidado, para una consola ya extinta. Los tiempos corren deprisa y cada vez son menos los que veneran esos juegos que tanto tiempo nos han robado en nuestra corta existencia, y que además agradecemos por ello. Ese juego es el Super Soccer , para el “cerebro de la bestia” , Super Nintendo. Tal y como rezaba el anuncio, esa bestia creó un tigre, un juego devora dedos.
Este juego no se caracteriza por su nivel de simulación, sus gráficos rompedores (que en su época llegaron a ser llamativos) a pesar de usar el MODO 7 del que hacía gala esta consola por su uso fluido, o sus licencias, que por cierto lo único que molaba era el equipo Nintendo que lo podías sacar con un truco y sólo lo podía usar el jugador nº2 y en el modo 1 vs 2. Este juego rompía moldes por una jugabilidad inigualable, por su fluidez y su maravilloso control del cuál hace gala incluso a día de hoy y del que algunos juegos actuales con sus gráficos 3-D y su sonido 5.1 no pueden presumir ni siquiera de lograr enganchar al jugador ni una décima parte del juego que nos ocupa en este momento.
En los primeros compases de juego tanto Guribi como un servidor nos intentábamos adaptar a ese mando ortopédico del cuál y gracias a él han evolucionado todos los mandos posteriores para todas las consolas, y esto es un dato objetivo, contrastado y verdadero sin lugar a discusión. Tras adaptarnos a los controles echamos un partido de prueba, y lo que descubrimos no fue inesperado: tras acabar el partido nos echamos otro, y luego otro, y así hasta dos horas después sin parar, pero sólo fue el primer juego que insertamos en la ranura. Lo que me lleva a cuestionarme seriamente una pregunta inocente que me ronda por la cabeza hace ya algún tiempo: ¿Cuándo van dejar de hacer mamoneadas de Hanna Montana, juegos de memoria, o Imagina ser Bricomaníaco, y vuelven a las raíces de la industria, y nos devuelven las ilusiones a todos aquellos que hemos hecho a esta industria grande, apoyándola cuando no era nadie y cuando más hundida estaba?
By Reverendo
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